Trabajando un original de MANUEL ÁNGEL-MÉNDEZ en ELPAIS.COM
Móviles y portátiles cargándose al sol. Baterías hechas con glucosa. Televisores planos inteligentes que ahorran el 50% de consumo. Inversiones millonarias en desarrollo e investigación verde. Es la transformación de una industria que mueve más de 110.000 millones de euros al año en todo el mundo. La próxima gran apuesta de la electrónica de consumo: la tecnología ecológica.
Una muestra de lo que viene: Desde los transitores alimentados por energía motriz hasta las baterías de hidrógeno, pasando por portátiles construidos con bioplásticos derivados del maíz. Más de 150 compañías tecnológicas de todo el mundo ya se han unido a la causa. Su lema: Compra verde, ahorra verde. ¿Por qué tanto furor por la tecnología ecológica?
La industria de la electrónica de consumo se la juega a dos bandas. Por un lado, cada vez más leyes en la Unión Europea, Estados Unidos y Asia exigen a los fabricantes que respeten el medio ambiente. La UE es la más estricta. La directiva de Residuos de Aparatos Eléctricos y Electrónicos y la de Restricción de Sustancias Peligrosas (WEEE y RoHS, en sus siglas en inglés, respectivamente), entre otras, obligan a reciclar aparatos y eliminar decenas de productos contaminantes en el proceso de producción, con riesgo de sufrir multas millonarias y sanciones en caso de incumplimiento.
Por otro lado, el respecto al medio ambiente ha creado un jugoso mercado virgen y una gran oportunidad para la mercadotecnia. El 12% de los consumidores en Estados Unidos (25 millones de personas) estaría dispuesto a pagar algo más por tecnología que consuma menos energía o por marcas respetuosas con el medio ambiente. Aun así, los esfuerzos ecológicos de los fabricantes de electrónica de consumo están siendo de momento muy generales. No se dirigen al segmento específico de consumidores preocupados por la ecología, y este segmento seguirá creciendo.
El ahorro energético, además de los materiales y el reciclaje, es una de las variables clave que preocupa a la industria. En televisores, la nueva generación de pantallas orgánicas OLED consume hasta el 40% menos de energía comparada con las actuales LCD. A igual tamaño de pantalla, cada año se reduce el 5% de la cantidad de energía consumida por un televisor. Las pantallas LCD siempre están encendidas; para conseguir colores oscuros simplemente se tapa la luz. Con las OLED, los diodos de luz sólo se encienden cuando se necesita.
En PC y portátiles, los modelos de empresa de bajo consumo comienzan a atraer al consumidor. Sin embargo, de momento, en EE UU y Europa los portátiles de bajo coste y consumo no acaban de convencer. A expensas de avances tecnológicos, mayor eficiencia energética y materiales ecológicos, suelen implicar peores funcionalidades. La duda sobre la disponibilidad de los consumidores a pagar por tecnología ecológica está más abierta que nunca. El 55% de los consumidores europeos estarían dispuestos a pagar hasta el 10% más por aparatos fabricados de forma respetuosa con el medioambiente. España parece ser es el país más concienciado. Más de dos tercios de consumidores españoles están dispuestos a pagar por electrónica verde, en comparación con el 55% en Italia o el 40% en Reino Unido. Pero decirlo no es lo mismo que hacerlo en la práctica.
Los consumidores españoles aún no están preparados. No les explicamos los beneficios de un producto ecológico, sólo les decimos por qué se oye mejor o por qué se ve mejor. Si el consumidor no se entera de las ventajas de la electrónica ecológica es difícil que la compre. Hay mayor conciencia medioambiental, pero de ahí a que el componente ecológico ocupe el primer lugar en la decisión de compra, queda un buen trecho por recorrer.
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